Leonard Cohen.


 Debajo de mis manos

tus pechos pequeños

son los vientres volteados

de gorriones caídos que aún respiran.

Dondequiera que te muevas

oigo los sonidos de alas que se cierran

de alas que caen.

Me quedo sin habla

porque tú has caído a mi lado

porque tus pestañas son

las espinas de unos animales frágiles y diminutos.

Temo el momento

en el que tu boca empiece a llamarme

cazador.

Cuando me dices que me acerque

para decirme

que tu cuerpo no es hermoso

quiero citar

a los ojos y a las bocas escondidas

de piedra y luz y agua

para testificar contra ti.

Quiero que ellos

se rindan ante ti

ante la rima temblorosa de tu cara

desde sus profundos ataúdes.

Cuando me dices que me acerque

para decirme

que tu cuerpo no es hermoso

quiero que mi cuerpo y mis manos

sean estanques

para que te contemples y te rías.

       Leonard Cohen

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