EL ADIOS.
Me quedo con lo bonito, con las margaritas de abril y los girasoles de octubre, con el ponche y las pijamas.
Te dejo a ti las excusas, los miedos, los reclamos, perdón por mi lado obscuro, por mi parte siento mucho que lo hayas alimentado.
Me quedo con los te amo que nacieron de tus ojos y las alegrías que me brindo tu pecho.
Te dediqué mis pensamientos piadosos, envolví con moño mi salud mental, mi paz, te obsequie lo más preciado que tenía, mi libertad, hoy me llevo todo eso.
Me quedo con lo que considero real, con lo que tuvimos antes de llamarnos “amor”; sin duda eso fue lo mejor.
Por supuesto me quedo con un pedacito de ti, guardaré tus lágrimas y los besos con los que las seque tantas veces, esos me los llevo con mucho mucho amor.
Me quedo con lo que me hizo ser arcoíris dentro de todas nuestras tormentas, me guardo con llave las espinas que quedaron en el corazón, esas tienen curitas encima para que no sientan dolor.
Seguro que no hay olvido, ni rencor, yacen tantas historias para recordar, me quedo con todo lo que me hizo vibrar, la negligencia de tu cariño no tendrá cabida en mi pecho, a mi no me gusta guardar animadversión a quien fue mi sol.
By Ivet Mata



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