“Dios creó la guerra para que los estadounidenses aprendieran geografía”
“Dios creó la guerra para que los estadounidenses aprendieran geografía”. La frase nadie sabe quién la dijo. Se atribuye a Mark Twain y a Ambrose Bierce, pero no aparece documentada en la obra de ninguno de los dos; Twain murió en 1910 y Bierce desapareció en México hacia 1914, décadas antes de que la frase empezara a circular. En los años ochenta se popularizó en Estados Unidos en boca de comediantes, y desde entonces se repite como si fuera literatura clásica. Es una cita huérfana que sobrevive porque duele.
Mark Twain descubrió que la guerra siempre tiene dos oraciones.
La primera es la que todos escuchan: “Danos la victoria, protege a nuestros soldados y derrota al enemigo”.
La segunda casi nunca se pronuncia: “Destruye sus hogares, mat* a sus hijos y llena de dolor a sus familias”.
Esa fue la idea central de “La oración de guerra”, uno de sus textos más poderosos, escrito alrededor de 1905 y publicado únicamente después de su muerte.
Twain había participado brevemente en una milicia confederada en 1861, pero décadas después se convirtió en un crítico frontal del imperialismo estadounidense y de la ocupación de Filipinas.
Para él, ningún país podía llamarse defensor de la libertad mientras sometía a otros pueblos sin su consentimiento.
Una encuesta de National Geographic y Roper en 2006, con la guerra de Irak en su punto más sangri3nto, encontró que 63% de los estadounidenses de 18 a 24 años no podían señalar Irak en un mapa de Medio Oriente. El 88% no ubicaba Afganistán, el 75% fallaba con Irán e Israel, y la mitad no encontraba el estado de Nueva York. Uno de cada tres no localizaba Luisiana, un año después de que el huracán Katrina la destruyera en televisión nacional.
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