Las emociones también trabajan con nosotros.
Las emociones también trabajan con nosotros.
Aunque no siempre las pongamos en la agenda, aunque no aparezcan en los indicadores, aunque nadie las nombre en la junta… ahí están. La infografía de Dinorah Jiménez Siles nos recuerda algo profundamente humano: en el trabajo también sentimos decepción, rechazo, frustración, envidia y enojo. Y no, no se trata de romantizar las emociones ni de justificar malas conductas. Se trata de entender que cada emoción trae información: La decepción puede enseñarnos a ajustar expectativas. El rechazo puede abrirnos a nuevas perspectivas. La frustración puede recordarnos que los procesos toman tiempo. La envidia puede mostrarnos aquello que también deseamos desarrollar. El enojo puede revelar dónde sentimos pérdida de control. El problema no es sentir. El problema es actuar sin conciencia de lo que sentimos. En las organizaciones necesitamos hablar más de inteligencia emocional, autorregulación y liderazgo humano. Porque ningún equipo puede dar su mejor versión si vive apagando emociones, acumulando silencios o reaccionando desde la herida. Liderar también es aprender a leer lo que sentimos antes de decidir cómo respondemos. Las emociones no se quedan en casa. También entran a la oficina, a la reunión, al correo, al WhatsApp y a cada conversación difícil. La diferencia está en si las usamos para crecer… o dejamos que nos gobiernen.Web
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