Conexión genuina.



La verdad es que la conexión genuina es tranquilidad. Es paz. Cuando la encuentres, lo sabrás. Te sentirás visto, sentirás que te reflejan en ti mismo, como si estuvieras descubriendo la sombra de tu propio corazón en otro ser humano. Poco a poco, al amar a las personas adecuadas, te darás cuenta de que los seres humanos que están destinados para ti en este mundo no te agotarán, ni te dejarán vacío, ni te dejarán con la sensación de que es difícil amarte. Poco a poco, te darás cuenta de que no tienes que romantizar las cosas de esta vida que te duelen. No tienes que correr hacia el fuego. El amor no tiene por qué sentirse como una lucha, no tiene por qué sentirse como una batalla, no tiene por qué herir. Poco a poco, aprenderás a deponer las armas. A alejarte de aquellos que solo te amarán bajo sus condiciones. Poco a poco, aprenderás que no puedes amar a alguien para que te ame, ni hacer que te ame, si no lo hace. No puedes amar a alguien hasta que alcance su potencial. No puedes cerrar sus manos alrededor de tu corazón si ellos no están dispuestos a sostenerlo ellos mismos. Tienes que dejarlos ir. Tienes que concentrarte en las personas en tu vida que te traen de vuelta a casa, a ti mismo. Tienes que concentrarte en defender ese tipo de conexión, en honrar esa calma, porque existe. Existe, realmente creo que existe.

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