Me habito como morada sagrada.

 

Me habito como morada sagrada.

Camino dentro de mi carne

como se camina en un templo roto:

con respeto con asombro.

Cada cicatriz es una oración sobreviviente.

Cada arruga es un verso grabado

en la lengua del tiempo.

Me celebro con tacto

me escucho con dedos lentos

me reconozco en el peso

en el hambre

en la caricia.

Andrea Cacciavillani

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