Un devastador terremoto y un posterior tsunami. IA

 


En el Día de Todos los Santos de 1755, un devastador terremoto y un posterior tsunami con olas de 20 metros destruyeron Lisboa y sacudieron los cimientos de Europa, sepultando a miles de fieles en los templos.

Un golpe catastrófico que dejó más de mil fallecidos en Ayamonte y obligó a Fernando VI a realizar una de las primeras encuestas sísmicas de la historia.

Este desastre provocó una profunda crisis existencial en el continente, obligando a los pensadores a abandonar el optimismo ciego. ¿Fue el día en que Europa perdió la fe, o el momento en que la ciencia empezó a sustituir a la superstición?

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