La Quinta Cosa Sagrada.
“La tierra es un ser vivo y consciente. En compañía de culturas de diferentes épocas y lugares, nombramos
estas cosas como sagradas:
aire, fuego, agua y tierra.
Ya sea que las veamos como el aliento, la energía, la sangre y el cuerpo de la Madre, o como los dones benditos de un Creador, o como símbolos de los sistemas interconectados que sustentan la vida, sabemos que nada puede vivir sin ellas.
Llamar a estas cosas sagradas es decir que tienen un valor más allá de su utilidad para fines humanos, que se convierten en los estándares por los cuales deben juzgarse nuestros actos, nuestra economía, nuestras leyes y nuestros propósitos.
Nadie tiene derecho a apropiarse de ellas o a lucrarse con ellas a expensas de otros.
Cualquier gobierno que no las proteja pierde su legitimidad.
Todas las personas, todos los seres vivos, son parte de la vida de la tierra y, por lo tanto, son sagrados.
Ninguno de nosotros está por encima ni por debajo de ningún otro.
Solo la justicia puede asegurar el equilibrio: solo el equilibrio ecológico puede sostener la libertad.
Solo en la libertad puede florecer esa quinta cosa sagrada que llamamos espíritu en toda su diversidad.
Honrar lo sagrado es crear condiciones en las que el alimento, el sustento,
el hábitat, el conocimiento, la libertad
y la belleza pueden florecer.
Honrar lo sagrado es hacer posible el amor.
A esto dedicamos nuestra curiosidad, nuestra voluntad, nuestro coraje, nuestros silencios y nuestras voces.
A esto dedicamos nuestras vidas.
— Starhawk, La Quinta Cosa Sagrada

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