«¡Qué pena me das!

 


«¡Qué pena me das! 

¡Qué trabajo tan duro y sucio haces!». 

Y el barrendero le respondió: «Gracias, señor. 

Pero dígame, ¿a qué se dedica usted?». El filósofo contestó: «Estudio la mente del hombre, sus acciones y sus deseos». Entonces el barrendero reanudó su labor y dijo con una sonrisa: «Yo también te compadezco».

Kahlil Gibran

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