La metanfetamina en la 2º Guerra Mundial.

 


La Armada nazi ocupó más territorios en una semana que en todos los años de la I GM pero, ¿cómo?

JJ. OO. de Berlín de 1936. Hitler llevaba 3 años en el poder preparándose para la guerra y dando discursos sobre la superioridad aria, cuando un atleta afroamericano desmintió su teoría ganando varios oros. Hitler excusó la victoria en el uso de bencedrina.

La idea del uso de estimulantes abrió los ojos a los altos cargos nazis. Con la ayuda de una importante farmacéutica alemana dieron con algo aún más poderoso, la metanfetamina. Así la farmacéutica lanzó sin receta una pastilla llamada pervitín.

Por su lado, el médico personal de Hitler, Morell, le suministraba todos los días una inyección de soluciones de glucosa que le aportaban energía extra.

En 1939 los nazis invadieron Polonia en lo que se denominó “guerra relámpago”. ¿Cómo podían avanzar tan rápido? La respuesta: pervitin. En mayo de 1940, la Armada alemana comenzó su agresiva invasión a Luxemburgo, Bélgica, Holanda y Francia. Tan solo tardaron 3 días y los aliados no tuvieron tiempo de reaccionar. Para julio, Hitler controlaba casi toda Europa. Le faltaba Reino Unido, pero si los alemanes tenían el avance de la química, ellos poseían la tecnología.

Tras el fracaso anterior, Hitler puso los ojos en la URSS. En esta operación el arma secreta era vital... pero insuficiente. El estrés de Hitler aumentó, así como las inyecciones. Estas consistían en estimulantes durante todo el día y relajantes para dormir.

En 1943 Hitler debía reunirse con Mussolini, pero un fuerte dolor abdominal se lo impedía. Para entonces nada le hacía efecto, por ello Morell le inyectó Eukodal, ahora oxicodona.

Llegado el día D, Hitler era dependiente a un largo listado de drogas, incluida la cocaína. Cuando Morell le propuso parar los tratamientos debido al deterioro de sus venas, el Führer no atendía a razones. Tomaba cualquier cosa para sentirse mejor, pero los aliados llegaron a Berlín y destrozaron todo, incluidas las fábricas farmacéuticas que le proporcionaban aquello a lo que era ya adicto.

El 28 de abril de 1945 Mussolini fue asesinado por la resistencia italiana y dos días después Hitler se tomó su última droga: cianuro. 

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