La enfermedad que aqueja a gran parte de la humanidad.
hoy en día es esquiva, indefinible.
Todos se sienten más o menos tristes, explotados, deprimidos, pero carecen de un objetivo contra el cual desahogar su ira o dirigir su esperanza.
Hubo un tiempo en que el poder opresor tenía sede, símbolos, y la rebelión se dirigía contra ellos.
¿Pero hoy? ¿Dónde reside el centro del poder que empobrece nuestras vidas?
Quizás debamos aceptar de una vez por todas que ese centro está dentro de nosotros y que solo una gran revolución interna puede cambiar las cosas, dado que todas las revoluciones externas no han logrado grandes cambios.
Tiziano Terzani
Imagen: Edward Steichen

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