De amor y de sombra.
«Se volvió a mirar a su amigo y él se hundió en sus brumosas pupilas. Sin pensarlo, la atrajo y buscó su boca. Fue un beso casto, tibio leve, sin embargo tuvo el efecto de una sacudida telúrica en sus sentidos. Ambos percibieron la piel del otro nunca antes tan precisa y cercana, la presión de sus manos, la intimidad de un contacto anhelado desde el comienzo de los tiempos. Los invadió un calor palpitante en los huesos, en las venas, en el alma, algo que no conocían o habían olvidado por completo, pues la memoria de la carne es
frágil. Todo desapareció a su alrededor solo tuvieron conciencia de sus labiosbunidos tomando y recibiendo. En verdad apenas fue un beso, la sugerencia de un contacto esperado e inevitable, pero ambos estaban seguros de que ése sería el único beso que pudieran recordar hasta el fin de sus días y de todas sus caricias la única en dejar una huella certera en sus nostalgias…»_De amor y de sombra_ de, Isabel Allende

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