Una semilla entra en la tierra y es recibida por sus parientes.
Una semilla entra en la tierra y es recibida por sus parientes.
El suelo la envuelve suavemente.Hilos miceliales se extienden, finos como la seda, ofreciendo conexión antes de emerger.
Nada le exige a la semilla que demuestre su valía.
Es alimentada, informada, sostenida
por una red que recuerda bosques más antiguos que su cáscara.
El sentido de pertenencia se forja bajo tierra.
En la oscuridad, el alimento se transmite de mano en mano, los mensajes viajan a través de hilos vivos, los ritmos se alinean,
y la semilla aprende cuándo es seguro comenzar.
Para cuando una semilla emerge a la superficie, ya ha estado relacionada durante mucho tiempo.
Esta es la silenciosa verdad que guarda la tierra: nunca nacemos aislados.
Primero somos recibidos por redes que saben cómo acogernos.
~ Brigit Anna McNeill
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