¿Sabes qué aprendí con los años?


Que no necesito aprobación.

Que no vine a este mundo a cumplir expectativas ajenas.
Vine a ser yo.
Y punto.

He vivido cosas que no le cuento a cualquiera.
He llorado en silencio para que nadie se preocupe,
y me he reído fuerte cuando ya no me quedaba otra que reírme de todo.
He tenido que sacar fuerza de donde ya no había…
y aún así, aquí estoy:
de pie, completa, con la frente en alto y el corazón terco, pero vivo.

No soy perfecta, ni me interesa.
Tengo mis mañas, mis locuras, mis silencios…
pero también tengo sabiduría, de esa que se gana a golpes y a besos.
Y eso vale.

Hoy camino a mi modo.
Si quieren seguirme, bien.
Si no, también.

Porque a mi edad, lo más bonito no es que me digan “te ves joven”…
sino que me digan “te ves libre”.
Y eso… eso sí que me hace sentir hermosa.
Milka MagTorre
Web

Comentarios