"El tiempo lo cura todo, cierra todas las heridas..." NO, que va, PARA NADA.
En una expresión tan simplona como buenista y errónea, al menos en su apreciación y enunciado. Se me antoja un imperativo palmario al que aplaudir y no es más que una repetición automática socialmente difundida que casi nadie se para a pensar y mucho menos a cuestionar: "el tiempo lo cura todo, cierra todas las heridas..." NO, que va, PARA NADA. En todo caso cicatriza la carne cortada, que deja de sangrar y ya no se infecta, carne que aún así, jamás volverá a ser la misma. Y añado que la capacidad de recuperación celular no tiene nada que ver con la capacidad de recuperación emocional, del dolor no corporal, del shock, del impacto en las emociones, del sentimiento de pérdida, del luto, de la desorientación vital y el colapso mental. EL TIEMPO TE DOMESTICA, TE AMANSA, mientras el día a día te sacude y agita para que sigas camino sin recrearte demasiado en tus heridas no físicas. HACE QUE TE ACOSTUMBRES a vivir con todo aquel bagaje que te ha dañado sin que te lastre y te paralice del todo. Supongo que como nuestra existencia es básicamente tiempo (para esto, para lo otro, malgastado o bien aprovechado) nuestro instinto de supervivencia, o preservación, incluirá ese efecto lenitivo que acompaña al paso del tiempo. Pero no nos engañemos, por muy poético que quiera presentarse, EL TIEMPO TAN SÓLO ES UN NARCÓTICO, una droga más, que aturde los síntomas pero no cura nada, hasta que llegue el día en que nosotros mismos pasemos a ser parte de ese shock, ese sentimiento de pérdida, ese bagaje o luto de otra persona al que el tiempo tampoco va a curar nada. Pero le hará creer que sí. O quizás no.
Javier Badillo Sanchéz FB
.jpg)
El tiempo siempre nos gana
ResponderEliminar