Cuando te acercas...
Cuando te acercas,
el mundo se reduce a dos pieles
buscando dónde perderse.
Y yo, sin pedir permiso,
me diluyo en ti
como si tu cuerpo fuera agua bendita
y yo un devoto lleno de hambre.
No hay instrucciones.
Solo el ritmo secreto que inventamos
cuando me rozas la nuca,
cuando me miras con esa calma sucia
que anuncia tormenta.
Tu lengua sabe a castigo.
A promesa que no se dice
pero se cumple con los dedos.
Me conoces con la boca,
me reclamas con las uñas,
me destruyes lento
mientras fingimos que esto no nos consume.
Nos desnudamos más allá de la ropa.
Ahí, donde el alma se vuelve animal
y gime sin miedo.
Ahí donde yo dejo de pensar
y tú empiezas a mandar.
Me haces perder el tiempo,
el nombre,
la moral.
Y no me importa.
Porque cuando estás sobre mí,
siento que todo lo que alguna vez me dolió
se disculpa en tu cadera.
Es un lenguaje salvaje
y sagrado.
No se trata solo de cuerpos:
se trata de que el universo,
cuando estamos juntos,
nos aparta un rincón
para hacer magia
con saliva y fuego.
Y cada vez que vienes,
cada vez que entras en mí —de cualquier forma—
algo en mí se incendia
sin pedir perdón.
De trumblr
.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario