Consejos de mamá para su hijo recién casado.
Mijo, te quiero con toda mi alma. Todo lo que te diga es por cariño, no por querer mandarte.
Si algo no anda bien, llámame. Siempre te voy a escuchar y aconsejar… pero solo si tú me lo pides.
Después de las 10 de la noche no me llames, a menos que sea urgente. Ese ya es tu tiempo de pareja, el tiempo de tu esposa. Pero antes de las 10, márcame aunque sea nomás para saludar… porque me encanta oír tu voz.
Nunca levantes la voz, a menos que de veras sea asunto de vida o muerte.
No esperes que tu mujer sea como tu mamá: ella no te cargó nueve meses ni te arrulló hasta el amanecer.
Lava tus calcetas tú mismo. Solo la lavadora puede hacerlo por ti… no tu esposa.
No cuentes a tus cuates lo que debe quedarse entre ustedes dos. Y lo que pasó antes del matrimonio… que ahí se quede.
Cambia tu cepillo de dientes cada mes. No esperes a que parezca escobeta para botellas.
Borra de tu vocabulario: “Es que mi mamá lo hacía diferente” y jamás digas: “En casa de mi mamá sabía mejor”.
No me vengas a quejarte de tu esposa. Tú la escogiste.
De las ex… ni palabra. Aunque te estén interrogando.
Celular limpio, mente tranquila. No guardes nada que te meta en líos.
Aunque la sopa le haya quedado simple, dile que está buenísima.
Si se cortó el pelo, aunque sea drástico, dile que le queda precioso. El pelo no son dientes… vuelve a crecer.
Nuestras broncas familiares no son tema para tu mesa. Lo que pasó entre tu papá y yo, ahí se queda.
Si me enfermo, ven a verme. Por lo menos una vez a la semana. Y si puedes, tráeme unos panecitos de la cafetería, de esos con chocolate.
Si tu esposa está en el hospital, ve a verla todos los días. Y abrázala fuerte.
La mujer más importante en tu vida ahora es tu esposa. Y eso me da gusto.
Si te pregunta si el vestido la hace ver más llenita, contesta de volada: “¡Claro que no! Al contrario, te ves más delgada”.
Si te cachó mirando a su amiga, di que te sorprendió lo mucho que engordó… y hasta ahí.
Si repite una petición tres veces, ya no es deseo, es necesidad. La primera es idea, la segunda es pensarlo, la tercera es decisión. No te hagas el que no oyó.
Flores, chocolates y abrazos no son capricho… son tu obligación. Sin que te lo pidan.
Si yo te pido algo, hazlo. Créeme, ya lo pensé tres veces antes de pedirlo.
Nunca hables mal de sus papás. Ellos trajeron al mundo a la mujer que amas.
No dejes de crecer: lee, reflexiona, aprende. Un hombre con cabeza siempre es atractivo.
Seis noches para la familia, una para los amigos. Como una buena dieta: mantiene todo en equilibrio.
Si consiento a los nietos, no te quejes. Tengo todo el derecho. Ustedes eduquen, yo los apapacho.
Antes de entrar a la casa, sonríe. Para tu esposa y tus hijos eres como la luz que enciende el hogar.

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