Un paño en el culo.


 UN PAÑO EN EL CULO, el gran avance que permitió la hegemonía de Atenas en el mar.

Nos llenamos la boca hablando de la estrategia de Temístocles, de la falange y de la democracia, pero a veces la Historia se decide por detalles tan prosaicos (y dolorosos) como un paño en el culo.
Si Atenas dominó el Mediterráneo y salvó a Occidente en Salamina, no fue solo por la agudeza mental de Temístocles. Fue por una pieza de "tecnología punta" que hoy nos daría la risa: el hyperesion. O lo que es lo mismo, un cojín de cuero para el culo.
Hablemos claro: los trirremes atenienses eran la máquina de guerra más bestia del Mediterráneo. Pero tenían un "pequeño" problema de diseño. El motor eran 170 tíos remando como bestias bajo el sol. Y si has hecho spinning alguna vez, sabes que estar sentado horas sobre una tabla de madera dura mientras te dejas los riñones no es precisamente un spa.
El roce constante de la madera, combinado con el sudor y la sal, convertía los traseros de los remeros en carne picada. Y un remero con el culo en carne viva no rema; llora. Si tu motor humano se para por culpa de las llagas, tu barco se convierte en una boya muy cara lista para ser embestida por el enemigo.
¿La solución de alta tecnología que salvó la hegemonía naval de Atenas? El hyperesion (cojín de boga). Básicamente, un cojín de piel de animal empapado en grasa. Un simple "paño en el culo".
Ese pedazo de cuero grasiento permitía amortiguar el roce con el banco y, además, desplazarse a largo del asiento, encogiendo y estirando las piernas como en el remo deportivo hoy en día, alargando el recorrido del remo y aumentando la eficacia de cada palada. De esta forma, podían navegar más rápido que sus oponentes y, lo que es más importante, virar bruscamente para atacar el costado y embestir a las barcos enemigos .
Así que la próxima vez que te pongas estupendo hablando de la gloria de Grecia, recuerda: sus victorias no se asentaron solo sobre mármol, sino sobre un cojín pringoso que salvó el culo (literalmente) a la democracia occidental.
La historia es así de cachonda.
Web

Comentarios