Paren el mundo que me quiero bajar.

Si la aventura del progreso ha de traducirse inexorablemente en un aumento de la violencia y de la incomunicación;  de la autocracia y la desconfianza; de la injusticia y la prostitución de la Naturaleza; del sentimiento competitivo y del refinamiento de la tortura; de la explotación del hombre por el hombre o la exaltación del dinero, en ese caso, yo gritaría ahora mismo, como el protagonista de una conocida canción americana,: «¡Que paren la Tierra, quiero apearme!»

Miguel Delibes.


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