Mañana habrá tiempo.

Respiras, sí. Pero no te oyes respirar. Te levantas temprano, corres tras el reloj, cumples con lo que el mundo manda, como si eso fuera vivir. Y te consuelas diciendo: mañana habrá tiempo, cuando los días estén más claros, cuando los hijos ya anden solos, cuando las arrugas te digan que ahora sí. Pero la vida no da treguas, no te ofrece cuadernos limpios para empezar otra vez. El instante perfecto es un fantasma. Si sigues esperando, un día la memoria te va a pesar en las manos, y te dolerá lo no dicho, lo no sentido, lo que nunca te atreviste a vivir.

M469K.E. K

Comentarios