Antonio Machado murió el 22 de febrero de 1939 .
Antonio Machado murió el 22 de febrero de 1939 en Collioure y allí está enterrado.
Llegó el 29 de enero muy enfermo tras haber recorrido algunos kilómetros a pie del brazo de su madre junto
al gran flujo de exiliados que cruzaba
la frontera con Francia.
Llevaba con él una cajita de madera con tierra de España.
“Si me muero en este pueblo, enterradme con ella”.
Encontró refugio y ayuda en la familia Quintana, en cuyo hotel murió.
Cuando Antonio Machado cruzó la frontera del exilio con su madre,
su hermano José y su esposa, solo disponían de una camisa. El equipaje se perdió en la desastre de la retirada.
José y Antonio se turnaban en su uso.
En la pensión de Collioure donde vivieron unas semanas, José bajaba a comer con ella. Después se la cedía a Antonio para relevarlo en el comedor.
La camisa de Machado es un símbolo de su dignidad y de su época.
Se le enterró en un panteón que dicha familia le dejó hasta que en el año 1957, se trasladó el cuerpo a la tumba definitiva comprada mediante donaciones, donde se le honra hoy. Curiosamente, fue necesario instalar allí en los años ochenta un buzón de correos dada la cantidad de cartas que se reciben desde 1976 con destino a esa tumba. Las cartas son recogidas por la fundación Antonio Machado
para formar parte de su fondo.
“Estos días azules y este sol de la infancia” fueron sus últimos versos.
Crecí leyendo sus libros que guardaba mi padre en casa.
Me enamoré perdidamente de su forma de describir Castilla.
Esta imagen es uno de los collage de mi colección que en algún momento tendré en exposición y lleva sus versos en las doce obras.
En homenaje a todos los españoles que tuvieron que marcharse a buscar el pan a Suiza y Alemania dejando todo aquí.
Machado, como todos ellos, llevaba nuestra patria en sus zapatos, y su pluma.
Gracias por dar voz a los que no la tenían.
Gracias por hacernos ver nuestros maravillosos
Campos de Castilla con otros ojos
Llegó el 29 de enero muy enfermo tras haber recorrido algunos kilómetros a pie del brazo de su madre junto
al gran flujo de exiliados que cruzaba
la frontera con Francia.
Llevaba con él una cajita de madera con tierra de España.
“Si me muero en este pueblo, enterradme con ella”.
Encontró refugio y ayuda en la familia Quintana, en cuyo hotel murió.
Cuando Antonio Machado cruzó la frontera del exilio con su madre,
su hermano José y su esposa, solo disponían de una camisa. El equipaje se perdió en la desastre de la retirada.
José y Antonio se turnaban en su uso.
En la pensión de Collioure donde vivieron unas semanas, José bajaba a comer con ella. Después se la cedía a Antonio para relevarlo en el comedor.
La camisa de Machado es un símbolo de su dignidad y de su época.
Se le enterró en un panteón que dicha familia le dejó hasta que en el año 1957, se trasladó el cuerpo a la tumba definitiva comprada mediante donaciones, donde se le honra hoy. Curiosamente, fue necesario instalar allí en los años ochenta un buzón de correos dada la cantidad de cartas que se reciben desde 1976 con destino a esa tumba. Las cartas son recogidas por la fundación Antonio Machado
para formar parte de su fondo.
“Estos días azules y este sol de la infancia” fueron sus últimos versos.
Crecí leyendo sus libros que guardaba mi padre en casa.
Me enamoré perdidamente de su forma de describir Castilla.
Esta imagen es uno de los collage de mi colección que en algún momento tendré en exposición y lleva sus versos en las doce obras.
En homenaje a todos los españoles que tuvieron que marcharse a buscar el pan a Suiza y Alemania dejando todo aquí.
Machado, como todos ellos, llevaba nuestra patria en sus zapatos, y su pluma.
Gracias por dar voz a los que no la tenían.
Gracias por hacernos ver nuestros maravillosos
Campos de Castilla con otros ojos
De: Doce lenguas

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