Las personas que han dejado nuestras vidas.


 Las personas que han dejado nuestras vidas se han dado cuenta del propósito que tenían con nosotros en ese momento.

No todo el mundo viene para quedarse, pero todos en el mundo se quedan el tiempo suficiente para enseñar lo que se necesita.
Cuando la melodía del propósito termina el vínculo se rompe.
Si la conexión es real, entonces la permanencia es natural.
La vida es un largo viaje lleno de reuniones y despedidas.
Aceptar que algunas personas son transitorias es un gran paso hacia nuestra paz emocional.
Desconectando de quienes ya han estado, hacemos espacio para dar la bienvenida y experimentar nuevos encuentros.
De alguna manera, incluso la persona que dejó ese algo que no parecía amor, nos dejó algunas lecciones.
(Alessandro Gruber)

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