Las Danaides.


 "Las Danaides" por John William Waterhouse (1903)

Colección privada


La historia detrás de esta pintura

Una maldición sin fin: este es el destino de los Danaides. Waterhouse, siempre atraído por la tragedia mitológica, captura un momento de castigo eterno en la mitología griega.


Las danaides eran las 50 hijas de Danao, obligadas a casarse con sus primos, los 50 hijos de Egipto. En su noche de bodas, todos menos uno siguieron la orden de su padre de matar a sus maridos.


Su crimen las condenó a una vida después de la muerte de trabajo interminable, llenando un cuenco con fugas de agua, una tarea inútil destinada a simbolizar el sufrimiento eterno.


En esta pintura, Waterhouse baña la escena de tristeza. Las mujeres, cubiertas en telas ricas pero silenciadas, vierten agua en un recipiente de bronce ornado, su grotesco rostro un silencioso recordatorio de su destino.


No hay desesperación, no hay rabia. En cambio, hay una silenciosa resignación.


Sus rostros están perdidos en el pensamiento, sus manos se mueven con la pesadez de la rutina. Esto es lo que significa estar atrapado, no encadenado, sino en una tarea sin fin.


Incluso el fondo refleja su perdición: rocas grises y áridas, sin escape, sin alivio. Waterhouse no solo cuenta su historia; te hace sentir su agotamiento, su aceptación de un ciclo irrompible.

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