El jarrón comestible.



Un jarrón de flores de acacia mimosa (Acacia dealbata o Acacia melanoxylon) tiene funciones muy distintas según estemos en un hemisferio u otro.

En el norte cumple su papel como algo decorativo, y lo hace muy bien, quien más quien menos (si no es alérgico) se acerca al aroma de sus flores. Y si eres pintor, tal vez te inspire un bodegón. Eso en el norte, en cuanto se marchite, se tira a la basura, ese es el destino que les espera a casi todas las flores tras su momento de gloria en esos jarrones. Con suerte, terminarán en un Compost del jardín.

En el sur, principalmente Oceanía, ese jarrón va directamente a la cocina. De él se irán cogiendo flores para añadir en ensaladas crudas, o se mezclan con huevo y se hacen frituras. Y  al marchitarse, nada de tirarlo, se secan esas flores bien, se hacen polvo, y se mezclan con harina de trigo para elaborar pan o galletas.

No es que en el norte vayamos sobrados de comida y despreciemos ese alimento, es que nos faltan datos, las tradiciones de los pueblos aborígenes de Australia  consideran a estas flores comida, y muy nutritiva. Las flores son ricas en polen, así que aportan proteínas.

Al igual que las semillas de esas flores, tostadas y machacadas hasta crear harina son muy valoradas en repostería. De hecho, se está estudiando cómo empezar a introducir esta harina a nivel industrial en los alimentos procesados para enriquecerlos.

Por comerse, se comen en Australia hasta las vainas verdes inmaduras, se fríen en sartén como si fuesen pimientos del padrón, pero no son tan memorables, tienen cierta astringencia. No así su resina (estos árboles son parientes de la Goma arábiga) que se puede comer a modo de caramelos, disolver en agua para hacer una bebida dulce y refrescante, o para hacer mermelada. Esta resina se conserva mucho tiempo cuando se seca, en el momento en que se quiera utilizar puede calentarse para que se ablande, y así poder mascarla, desinfectará la boca y resultará refrescante.

Ya lo veis, norte y sur miran las plantas de forma distinta, aquí en el norte vemos estos árboles como especies invasoras (y lo son, nunca debieron entrar en los ecosistemas sin estudios previos) y nos limitamos a coger ramos, en el sur, son sus árboles, aquellos que les dan de comer a lo largo de varias estaciones.

Las plantas viajan, pero no sus usos, de ahí que escribiera el libro Cómete el jardín I “Arbustos”, lo que en jardines occidentales solo es ornamental y exótico, muchas veces es comida saludable. No incluí la Acacia Mimosa en ese libro al ser un árbol (aunque sí algunas Acacias arbustivas de jardín)  pero algún día verá la luz la publicación dedicada a árboles comestibles del mundo que muchas veces no sabemos que lo son. Hay mucha comida ahí fuera, solo hace falta cambiar el chip, todo depende del hambre que tengas o lo curioso que seas. En ambos casos, siempre asegúrate bien de que identificas bien la especie.

Dicho esto, recoger flores de Mimosa en flor es una buena manera en occidente de controlar su expansión descontrolada, sin flores, no dará semillas. Así que eso de decorar con ellas jarrones no es mala idea, luego, tú decides si lo dejas en el salón o en la cocina. 

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