La ley de la silla.
La diferencia entre la foto de la izquierda y la de la derecha es una ley, tan absurda para estos tiempos como indispensable 100 años atrás, se trata de la 'Ley de la silla'. En el año 1900 no estaba bien visto que las mujeres trabajen, se las consideraba débiles y frágiles, solo aptas para criar hijos y tareas del hogar, como si eso fuera fácil. Sin embargo el vacío legal sobre el trabajo femenino hizo que empresarios y el mismo estado se beneficiaran de ellas.
Abusando de sus ganas de insertarse en el mercado laboral, fueron contratadas en condiciones impensadas para un hombre. Cuando estas mujeres quisieron salir a buscar derechos se encontraron con un congreso nacional totalmente masculino, lógico, si no tenían derecho a votar, mucho menos a ocupar cargos públicos, pero no se rindieron.
Debían encontrar un interlocutor, dificil para un congreso dominado por conservadores, sin embargo un joven diputado socialista las escuchó. No podía hacer mucho, la jornada de 8 horas, vacaciones pagas y períodos de descanso era aún una utopía, pero Alfredo Palacios en 1907 les consiguió un primer paso, la "Ley de la silla". Hoy nos parecería una locura una ley de este tipo, pero para esa época era un logro descomunal, eso sí, esta ley aceptaba la inferioridad de las mujeres ya que no incluía a los hombres, estos eran fuertes, que la aguanten parados.
El texto aclaraba que en cada lugar de trabajo debía haber una silla por cada mujer, para que trabajasen sentadas, si su tarea no lo permitía la podían usar para pequeños descansos cada hora. Fue así que costureras, telefonistas, recepcionistas, clasificadoras, oficinistas y hasta en tareas rurales como enfarjadoras y esquiladoras podían trabajar sentadas.
Mientras en el mundo se la imitaba y sacaban su propia ley de la silla, aquí en 1924, durante el gobierno de Marcelo Torcuato de Alvear, el congreso, que trabajaba sentado, la derogaba con la excusa de ampliarla y mejorarla, pero los pillines se tomaron 12 años para pensarla y recién vio la luz en 1936 cuando fue incluida en la ley de contratos de trabajo, esta vez los hombres también podían sentarse.
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