La diabetes antes de la insulina.



La enfermedad dulce que mataba lento: una historia de la diabetes antes de la insulina

Durante siglos, tener diabetes era una sentencia de muerte lenta.
Ya en el antiguo Egipto, hacia el año 1500 a.C., los médicos notaban un extraño fenómeno: hormigas que acudían a la orina de ciertos enfermos. Era el único rastro visible de una enfermedad invisible.
En la Edad Media, los médicos sabían qué buscar: orina dulce. Literalmente la probaban. Si era dulce… diagnóstico confirmado.
Pero no había tratamiento. Solo restricciones extremas. Dietas con menos de 500 calorías al día. Cuerpos que se apagaban por inanición antes de que el azúcar lo hiciera.
Fue en 1889 cuando dos científicos alemanes dieron un paso clave: descubrieron que al extirpar el páncreas de un perro, desarrollaba síntomas diabéticos. Era la primera pista real.
Y en 1921, ocurrió el milagro: Frederick Banting logró aislar insulina del páncreas de un perro. Un año después, un adolescente canadiense de 14 años, Leonard Thompson, recibió la primera inyección.
Su azúcar en sangre bajó en 24 horas. Volvió a la vida.
Por ese avance, en 1923, Banting y su equipo recibieron el Premio Nobel.
Desde entonces, la diabetes ya no fue una condena, sino una condición con la que se podía vivir.
Datos Históricos.

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