Un billete a Australia.
En los años 60 y 70, cuando España todavía vivía bajo el yugo de la dictadura, llegaron a muchos pueblos noticias tentadoras: un billete a Australia, una tierra lejana y prometida, con casas, trabajo y un futuro sin estrecheces. Las jóvenes escuchaban historias de hombres que habían emigrado y buscaban esposa. La propaganda hablaba de amor, de prosperidad, de empezar de cero.
Pero la realidad fue muy distinta. Muchas de aquellas chicas subieron al barco sin conocer al hombre que las esperaba al otro lado del mundo. Creían que iban a encontrar un hogar, y se toparon con granjas perdidas en mitad de la nada, trabajos extenuantes, un idioma desconocido y un océano imposible de cruzar para volver a casa.No podían huir. El billete de vuelta costaba más que todo lo que podían ganar en meses. La presión familiar y social les recordaba a diario que “debían cumplir” con lo pactado. Algunas fueron queridas y lograron construir una nueva vida; otras vivieron en soledad, sometidas, incluso maltratadas. Pero todas compartieron el mismo sentimiento: su destino no lo habían elegido ellas.
Estas mujeres, casi borradas de nuestra memoria colectiva, fueron víctimas silenciosas de un sistema que las trató como piezas para encajar en la vida de otros. Hoy, al recordarlas, les devolvemos algo que les robaron: el derecho a decidir sobre su propia vida.
"A ellas les robaron el derecho a elegir; a nosotros nos toca impedir que a ninguna mujer le vuelva a pasar."
esperanzajover
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