Compararse con los demás.


 “Nunca he entendido esa necesidad de compararse con los demás. La verdad, la única competencia real que tengo es conmigo mismo. No me interesa demostrarle a nadie que soy mejor, ni quiero gastar mi energía intentando ser algo que no soy. Lo único que busco es avanzar, ser mejor de lo que fui ayer, aunque sea un paso pequeño.

Si un día llego a estar en la cima -sea lo que eso signifique para mí-, no será porque dejé a otros atrás, sino porque vencí mis propias dudas, porque aprendí de mis errores y porque seguí adelante incluso cuando las cosas se pusieron difíciles. Para mí, eso es lo que realmente importa.
Al final, lo único que me motiva es saber que cada día tengo una nueva oportunidad para crecer, no para superar a alguien más, sino para estar en paz conmigo mismo. Porque el éxito no se mide en comparación con los demás, sino en lo que logras cuando decides creer en ti”.
Alan Reyes.

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