Aumentar la producción de árboles.


Golpear, herir o estresar árboles frutales para aumentar su producción puede parecer una práctica cruel, pero es una técnica agrícola con raíces ancestrales. Desde los antiguos egipcios, que rajaban la corteza de los sycomoros para inducir la fructificación, hasta métodos más modernos como clavar clavos, cuchi¬llos, apretar cadenas o golpear limoneros, papayas e higueras, el objetivo es el mismo: simular una amenaza para que el árbol priorice la reproducción antes de “morir”. Los árboles en condiciones ideales crecen exuberantes pero pueden producir pocos frutos, mientras que aquellos en suelos pobres, con escasez de agua y estrés, concentran su energía en generar semillas para perpetuar su especie. En Inglaterra, en lugar de golpes, se cultivan higueras en macetas con riego y nutrientes limitados para inducir el mismo efecto. Si bien estas técnicas pueden aumentar la cosecha, también reducen la longevidad del árbol, reflejando la paradoja de la supervivencia en la naturaleza: la lucha por dejar descendencia antes de que sea demasiado tarde.

Créditos Conocimientum

Comentarios