La temporalidad de las relaciones amorosas.
Es necesario entender la temporalidad de todas las relaciones amorosas. Mientras más eternas se crean, más vulnerables serán. Este es también un principio de negociación. Las relaciones pueden durar días, meses, años. O toda la vida. Pero deben ser siempre consideradas como finitas y temporales y no como relaciones eternas que compramos hasta el fin de la vida.
Este giro en la visión del amor ayuda a concretarlo en hechos. El amor es para aquí y ahora. Menos nostalgia y más actualidad. Menos utopía y más topia. Alarguemos el presente. Hagamos del presente un espacio de realización denso. El tiempo se hace denso y se extiende cuando tiene contenidos ricos. En el amor, el presente, lo vivible hoy, en esta época, en este tiempo, en este período, debe tener cada vez más fuerza."
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