Jaula abierta.
"Un hombre tenía un pájaro en casa. Cuando estaba triste, iba a la jaula y se desahogaba... siempre se sentía mejor después de hacer eso. Un día, después de muchos años de convivencia, le dijo al pájaro:
- Mi querido amigo, has sido un fiel compañero en mi vida. De los pocos que nunca me abandonaron... pídeme lo que quieras, te lo doy...
Al cabo de un rato, e inesperadamente, se escuchó una voz:
- Si me amas, deja siempre la puerta abierta. Durante ese tiempo te olvidaste de cerrarlo varias veces y nunca me fui. Confieso que disfruté dando un paseo por la zona, pero volví. Siempre cerraba la puerta con cuidado para que no te sintieras mal. Estoy aquí y estaré... ¡pero sería tan bueno que mereciera tu confianza!
- Tengo miedo de que si dejo la puerta abierta, no volverás...
- Sabes, si lo hago es porque no soy yo quien merece tu dedicación. Sólo con la puerta siempre abierta podrás saber si te amo o no. No es una puerta cerrada que garantiza que dos corazones tendrán el mismo destino. Sin libertad no hay amor. Sólo una apariencia enfermiza. Los que se quedan sólo porque la puerta está cerrada o tienen miedo de lo que pueda pasar después de irse... no aman.
El hombre le abrió la puerta a su amigo y nunca más la volvió a cerrar... El pájaro a veces volaba y regresaba, siempre... disfrutaba de ser libre y merecer la confianza de quienes lo amaban. Sus alas le sirvieron para volar, para ir y también para regresar.
Le gustaba esa casa, la jaula, la compañía de su amigo y la libertad de tener el mundo entero.
Una puerta abierta es señal de amor."
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