Para el verdadero lector no existen libros idénticos.

 



"Para el verdadero lector no existen libros idénticos, por semejantes que sean. Cada libro es para él una amistad con todas sus grandezas y sus miserias, sus disputas y sus reconciliaciones, sus diálogos y sus silencios. Al releer estos libros - el amante es sobre todo un relector - irá reconociendo sus horas perdidas, sus viejos entusiasmos, sus dudas inútiles. Un libro amado es un fragmento de la vida. Perdido el libro, queda un vacío en la memoria que nada podrá reemplazar."

(Julio Ramón Ribeyro)


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