Vive para ser feliz, no para impresionar a nadie.



Muchas personas pierden el rumbo a lo largo del camino y comienzan a vivir para impresionar a los demás, en lugar de para procurar conectarse con su propia felicidad. Buscar impresionar a los demás normalmente nos hace ir tras las cosas que pensamos resultan admirables o envidiables por otros y estas cosas no necesariamente tiene que coincidir con lo que para nosotros resulta realmente importante, más allá de llamar la atención de los otros.


Cuando te sientas tentado a ir en una dirección determinada, que te cambia tu rumbo en tan solo un grado, pregúntate ¿qué tan importante es para ti lo que otros piensen, como para desviarte así sea un poco del rumbo que normalmente seguirías? Vale la pena alcanzar una meta distinta, invertir determinados recursos, sacrificar algunas cosas, solo por la presunta impresión que generarás en alguien.


Querer impresionar es una pérdida de energía.


Porque lamento romper tu ilusión, la gente raras veces se impresiona con la vida de los demás, o a al menos raras veces lo demuestra. Si es alguien que te quiere bien, te admirará y te celebrará  hagas lo que hagas, en especial si te dedicas a hacer lo que te hace feliz. Quien no te quiere bien, siempre encontrará un motivo para criticarte, para desvalorizarte, para hacerte sentir inferior o algunas de las cosas que suelen hacer quienes no encuentran mucho sentido a su propia vida y prefieren entretenerse con la de los demás…


Adicional a ello, a la mayoría de las personas, realmente no les interesa lo que hagan los demás, a menos que le impacte de manera directa… Quizás te dedicarán unos cuantos minutos, pero créeme, si para impresionar a alguien debes alejarte de lo que te conecta con tu felicidad, no vale la pena.


La vida es muy corta, a duras penas nos da chance de sacarle provecho, como para enfocarnos en lo que los demás opinen. Más bien si queremos impresionar a alguien, vamos a proponernos el ser escandalosamente felices, que nuestro brillo encandile a lo lejos. La felicidad impresiona, la felicidad es motivo de envidia, de admiración, de inspiración… Eso es lo mejor que podemos hacer para impresionar a los demás… Ser felices, sin hacerle daño a nadie, pero sin que nos importe lo que opinen otros debe ser el norte.


Es útil pensar que los demás están bien ocupados en sus vidas, como para detenerse a pensar en la nuestra y más útil es no detenernos a pensar cómo impactarán nuestras acciones en las reacciones de los demás. Eso debe ser una consecuencia, no un motor y no debe ocupar nuestro tiempo, ni nuestras energías.


Vive para disfrutar, para ser feliz

Hay que vivir para disfrutar, para conocer, para abrirnos nuevos caminos, para experimentar la alegría, la plenitud, la paz, no para demostrarle nada a nadie, ni para buscar un reconocimiento o la aceptación de los demás. Las personas que nos conviene tener cerca, lo harán por cosas diferentes a que los impresionemos… esto es materia del ego, mientras que lo que realmente tiene sustento en la esencia, es materia del corazón.


Disfruta la vida, cada día es una nueva oportunidad. Piensa que llegar lejos no es garantía de felicidad, pero que es imposible ser feliz y no haber llegado lejos… porque ese lejos no tiene que ver con distancia recorrida, sino con la satisfacción alcanzada.


Establece prioridades que te sirvan a ti, nadie puede vivir por ti, ni ser feliz por ti, ni caminar por ti, ni morir por ti… Tu vida es tu regalo, fue tu elección antes de venir a esta experiencia, no te desvíes de tu propósito y sólo procura ser feliz.


Por: Sara Espejo – Reencontrate.guru


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