Ola de calor dicen, en Andalucia...y todos aterrados.

¿QUÉ OLA DE CALOR NI QUÉ CARAJO?

 Para los más nuevos, para los que marcando más de 30ºC en el termómetro, ya creen que va a  venir el apocalipsis, este breve relato es para que conozcan como eran los veranos en los años 80-90:

 Después de almorzar, normalmente un solo  plato con picaíllo (aliño de verduras) o gazpacho y una tajá de sandía, (antes no había tarrinas de helado ni Mercadonas), te tenías que tirar  al suelo con la sabanita que llevaba tu madre en el ajuar de casada, toa  vencía de lavaos y un ventilador que te  diera en la jeta que hacía el mismo ruído, o más, que el Apolo XIII  despegando. Los aires acondicionados los inventaron los farmacéuticos para tener que ponerte hasta arriba de frenadoles, que parece que estáis  chalaos.

Por las noches, cuando el sueño te vencía y te habías pegao 3  horas jugando a las estampitas de fútbol, a los cromos o al elástico en la calle con tus amigos, te  dabas una agüilla (lavaíto rápido), y te acostabas con un colchón de  esponja en la azotea o en el balcón, al lado de unas salamanquesas que  parecían cocodrilos del Nilo y mosquitos que eran tan grandes que no  picaban, pero te daban patadas en las espinillas.

Ahora en nada te  encajas en la playa, pero antes si querías darte un baño te cogías el  autobús, cuyos asientos eran de scay  y te achicharrabas por las 10 horas  que te pegabas al sol. Los más osados se escapaban al pantano más cercano, con la cámara de una rueda de tractor, (no había colchonetas de unicornios, te lo juro), y se exponían a una paliza de chanclazos al regresar a casa, porque antes no había móviles, en serio, pero las madres, no sabían  dónde estábamos, pero se enteraban de todo. La Nuestras santas madres, baldeaban el patio o la azotea con un cubo de agua para que  estuviese fresquito y al caer la tarde se sentaban las puertas de las casas con las  vecinas, al relente de la noche, (pa poner a nuestros padres a parir o a  la vecina de turno, supongo). 

Esos eran los veranos de antes, los de  poloflás de dos duros (dos duros=10 pesetas= 6 céntimos de euro). Veranos de altísimas temperaturas de día y de noche, veranos en los que la gente era feliz.

Y  ahora venís con olas de calor y con no sé qué más cuentos...

Por cierto: este calor sí  es normal, lo que no sería normal es que viniera una ola de frío en  verano, despertar chalaos que os están tomando el pelo las 24 horas del día los 365 días del año.

 De Olga De la Vega fb

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