El final de Lucy.



Hoy viajaremos hasta el Plioceno para conocer cómo murió aquella Australopithecus afarensis denominada por la Ciencia "AL 288-1" y a quien todos conocemos con cariño como Lucy.

Tenemos que trasladarnos a las llanuras de la Etiopía de hace 3.200.000 años. Nuestra amiga Lucy se encuentra en las copas más altas de los árboles más altos, ágil aún a sus 20 años de edad. Nunca sabremos si fue un resbalón, la rotura de una rama o un mal cálculo de salto pero sus 30 kilos de peso cayeron desde una altura de 12 metros a una velocidad de 35 km/h.

Lucy cayó de pie y trató de apoyar las manos para amortiguar el golpe. Como resultado, se fracturó los dos hombros, los tobillos, la pelvis, los brazos y varias costillas. Nunca hubo recalcificación sobre esas fracturas, es decir, los huesos ni siquiera llegaron a empezar a soldar. Por ello, y por la naturaleza de esas lesiones, los investigadores aseguran que la famosa Australopithecus murió en esa caída.

John Kappelman (Universidad de Texas), autor del estudio, publicado en Nature, se estremeció con los resultados: «Lucy había dejado de ser una caja de huesos y, con esa muerte, ha pasado a ser un individuo: un pequeño cuerpo destrozado e indefenso bajo un árbol»

Notad la paradoja de que Lucy es conocida como "La madre de la humanidad" (algo exagerado) por pertenecer a una de las primeras especies de homininos bípedos. Pero ese mismo hábito de caminar sobre dos pies le hizo perder facultades para moverse entre las ramas de los árboles, señala Kappelman.

Lo que le dio la fama, le dio también la muerte.


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