ANA PAVLOVA


Tal vez provenir de una familia pobre fue lo que la motivó a que el ballet llegara a todos los estratos sociales y se extendiera por todo el mundo. Inspiró a toda una generación llegando a países de América latina como Chile, Argentina, México y Cuba, donde fue admirada y reconocida.
Era hija de Lyubov Feodorovna una humilde lavandera y campesina quien la mimaba por ser prematura, frágil y enfermiza, es posible que fuese hija ilegítima, los biógrafos especulan que su padre pudo ser el banquero Lázar Polyakov. Su vocación de bailarina nació cuando su madre la llevó al ballet a los 8 años de edad a ver "La bella durmiente", desde aquel momento no tuvo otro anhelo que ingresar a la escuela de danza, pero en aquella época la salud y la robustez eran patrones esenciales para que sea aceptada, pero ella cambiaría los estándares estéticos de una bailarina.
Con 10 años ingresó a la Escuela de Ballet Imperial de San Petersburgo quedándose allí hasta los 16 años. Durante ese periodo fue considerada el patito feo, refiriéndose a ella como "la pequeña salvaje" o "la escoba", era delgada, de apariencia delicada y etérea, pero el pedagogo, Pavel Gerdt, explicó a la joven bailarina que su fuerza consistía en su fragilidad.
Tuvo como maestros a Pável Gerdt, Christian Johansson y a Eugenia Sokolova quienes la formaron en el ballet clásico. Luego comenzó a actuar en el Teatro Maryinsky desde septiembre de 1899.
Pavlova cambió para siempre el ideal de las bailarinas, era delgada, de apariencia delicada y etérea, perfecta para los papeles románticos como Giselle. Sus pies eran extremadamente arqueados, tanto es así que reforzó sus zapatillas pointe agregando un pedazo de cuero duro en las suelas para soportar y aplanar el cuerpo del zapato. En ese tiempo, muchos se dieron cuenta de sus ideas y lo consideraron una de las creaciones más ingeniosas para ocultar la plataforma del boxy. Pues éste se convertiría en el zapato pointe moderno, mientras que el empleo de la técnica en pointes funcionó menos dolorosamente y más fácilmente para el pie arqueado.
En 1905. Mikhail Fokine creó para ella La Muerte del Cisne, estrenada en San Petersburgo y presentada en el Metropolitan Opera House de Nueva York cinco años más tarde convirtiéndose en su número más famoso.
Luego de su segunda gira es invitada a unirse al Ballet Russe de Sergei Diaghilev en su gira histórica durante la temporada de apertura en París desde 1909 hasta 1911 cuando decide formar su propia compañía de ballet que duró hasta 1930 cuando, en unas cortas vacaciones de Navidad tuvo un accidente en tren del cual resultó ilesa pero enfermó de una grave neumonía.
Estaba a punto de subir de nuevo a los escenarios cuando Anna Pavlova falleció de pleuresía el 23 de enero de 1931. En su lecho de muerte, Pavlova, apasionada por el baile pidió ver su disfraz de cisne por última vez
Al día siguiente debía representar de nuevo La muerte del cisne.


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