Monólogos de un amor que no se dio III






"Me gustó porque era defectuosa, realista y radical, y me recordaba que nada en la vida era perfecto. Alguien tenia que hacerme pisar la tierra.
Me gustó porque tenía secretos, cicatrices en el pecho y un pasado que le hacía actuar de una forma peculiar. Me recordaba que yo tenía un lado curioso e intrépido que destacar.
Me gusto porque me convertía en alguien diferente, día tras día, en la ilusión de un valiente. Mentira. Ni me salvo. Ni la salvé, sólo cavamos nuestra tumba con los años pero escribimos juntos el epitafio:
— Por lo menos, lo intentamos."

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