El porqué los pilotos kamikaze llevaban casco.


Continuando con las cuestiones que pocas personas se han planteado pero que, cuando lo hicieron, no supieron darle la respuesta correcta, hoy queremos hacer referencia a un hecho muy interesante: el casco de piloto que llevaban los kamikazes japoneses. En principio, todos conocemos lo que es un kamikaze: es una expresión japonesa que está completamente impregnada con la cultura e historia japonesa, ya que resulta de una mezcla del honor, valor y el seguir hasta la muerte sus órdenes con una lealtad que no se comprende demasiado en occidente.

Así, estos leales hombres eran seleccionados para servir a la causa en forma de kamikaze, que lo que venía a significar es que le daban un billete de ida en un avión, pero no de vuelta. Debían alcanzar el objetivo enemigo costase lo que costase, y a veces la mejor forma era utilizando el propio avión como misil.

Pues bien, si un kamikaze iba a estrujarse contra el casco de algún barco o con la fachada de un edificio… ¿para qué quería un casco? La respuesta es muy sencilla, aunque implica varias razones. En primer lugar, hay que señalar que la Segunda Guerra Mundial todavía guardaba algunas reminiscencias que se utilizaron en la Primera, y una de ellas era el uso de cascos de tela y/o cuero. Estos gorros se utilizaban porque en la época dorada de la aviación, en la mayoría de las aeronaves, el piloto iba a pecho descubierto, otorgándoles cierta protección al frío y viento. Además, algunos pilotos de la Segunda Guerra Mundial tenían al costumbre de despegar, aterrizar o, incluso, volar con la cúpula de la cabina abierta, con lo que el uso de estos gorros eran de vital importancia para evitar congelación. Pero aparte de esto, en dichos “pre-cascos” se instalaban el equipo de radio, con lo que servían de herramienta ineludible de comunicación (por muy kamikaze que seas, si tienes que hablar por radio, lo mejor es que te pongas el casco…).

Con el tiempo, estos gorros fueron sustituidos por cascos de metal, plástico y otros materiales, que servían de protección a los golpes que los pilotos podían recibir de loa propios movimientos dentro de la cabina. Imaginemos un kamikaze que se da un golpe antes de llegar al objetivo y se desmaya, dejando el avión sin control… sería inútil un misil así que sólo sirviera para hacer boquetes en el campo ¿no?

Así que, en definitiva, cualquier piloto kamikaze que se precie debe llevar su casco reglamentario, porque no es ninguna deshonra protegerse durante el vuelo, ya que una vez dado el golpe, de poco servirá una fina lámina de metal si recibimos un impacto de esa magnitud…

Felices vuelos suicidas.

Foto:Informe insólito
Fuente:El sótano del comocimiento.

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