EL DESENGAÑO


Es esta maravilla de Francesco Queirolo no tiene precedentes en la historia del arte. No existe nada similar ni en el arte antiguo ni en el moderno que tenga ese nivel de detalle, ese virtuosismo, esa demostración (casi fanfarronería) de habilidad con el cincel.
Vemos a un hombre de barba que ha sido liberado del pecado, (representado por esa red, la verdadera protagonista del conjunto) gracias al Intelecto, encarnado en un espíritu alado con una pequeña llama en su frente. El ángel señala el globo a sus pies, símbolo de las pasiones mundanas.
Una escultura cargada de gran simbolismo ligado a la masonería. Sin embargo en el caso de de esta brutalidad de Queirolo no es tanto el qué como el cómo.
En su Istoria dello Studio di Napoli (1754), Giangiuseppe Origlia define esta estatua como la última y más difícil prueba a la que puede aspirar la escultura en mármol. Desde luego ese nivel de virtuosismo dejó con la boca abierta (todavía lo hace) a cualquiera que se pase por esta asombrosa capilla en la que —insisto— también están las obras maestras de Corradini, ídolo por cierto de Queirolo.
Al parecer, el artista se pasó años puliendo personalmente el mármol con piedra pómez porque ninguno de sus ayudantes se atrevía a tocar esa red. Parece ser que el artista vivió una pesadilla temeroso de que se rompiera en pedazos en sus manos.





Comentarios

  1. Preciosa escultura, no es difícil imaginar si artista temeroso de que se rompiese la red, gracias por compartir. Y el nombre, desengaño, muy bien elegido ❣️

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