Si te gusta el chocolate eres bruja... o así lo pensaba la Inquisición
CAROLINA LOMAS
30 DE ENERO DE 2020
Cuenta la leyenda que fue Quetzalcóatl quien le dio a los toltecas, por primera vez, los granos de cacao para que en su pueblo crecieran personas sanas, inteligentes y sabias. Desde ese entonces, este alimento se ha convertido en un pilar de la gastronomía mexicana.
Con la llegada de los españoles, empezaron a surgir creencias de que este delicioso producto era creado a través de un brebaje que sólo una bruja podría realizar... ¿quieres saber de qué se trata?
Según la página especializada en viajes y culturaAtlas Obscura, esta historia comienza en Honduras con un relato que tiene como protagonistas a Melchora de los Reyes, una joven mujer mestiza y su amante, dos jóvenes que mantuvieron un romance en medio de una sociedad que los quería separar.
Cuando el amante de Melchora la conoció, ella era una doncella inocente que creía en el amor verdadero. El joven se aprovechó de esto y le prometió casarse con ella... luego de que tuvieran relaciones. Ella aceptó pero su amante nunca cumplió su promesa y la dejo sola, sin matrimonio y embarazada.
En medio de su desdicha, Melchora decidió consultar a una bruja para buscar un remedio a su corazón roto. La hechicera le dio un polvo especial, le ordenó que lo mezclara con el chocolate caliente y que después de esto, el hombre sería completamente suyo.
Luego de que su amante se diera cuenta de lo que había hecho, la acusó con las autoridades y fue acusada de brujería por la Santa Inquisición.
Melchora fue una de las muchas mujeres en el "Nuevo Mundo" a las que la Inquisición acusó, juzgó y ejecutó por brujería, pero específicamente, por practicar magia a través de chocolate caliente.
La profesora de historia y estudios de género de la Universidad de Penn State, Martha Few (quien también es reconocida por haber escrito libros sobre género, religión y medicina en América Latina) fue la primera en descubrir esta tendencia mientras estudiaba los archivos de la Inquisición.
Estas acusaciones, además de ser tildadas de racistas y misóginas, también estaban relacionadas con la necesidad de los españoles de controlar y gobernar una población llena de mujeres que no “respetaban” las normas que ellos ordenaban.
Una de esas leyes era que las mujeres no podían tomar chocolate, sólo cocinarlo.
Este, al ser un alimento sembrado desde miles de años atrás, representaba un gran pilar en la sociedad y la economía prehispánica. Tanto era su peso que cuando los españoles colonizaron América, el gusto por el chocolate se mezcló, también, con la paranoia y los prejuicios.
Los indígenas mesoamericanos asociaban este alimento con la vitalidad, ya que decían que representaba la sangre de la vida misma debido a su color rojo carmesí. Lo consumían la nobleza y las mujeres, estas últimas lo tomaban para fortalecerse durante la menopausia y el parto.
La relación del chocolate y sus propiedades medicinales se extendió hasta la época colonial, cuando los españoles prohibieron el uso de varias plantas que formaban parte de rituales prehispánicos, como los hongos psicotrópicos, explica Manuel Aguilar-Moreno en una conferencia titulada “La historia del chocolate en el México colonial”.
En el siglo XVII, la cacería de brujas estaba en su máximo esplendor, más aún con aquellas que se atrevieran a utilizar chocolate en sus recetas.
En estas cacerías, todo el pueblo se congregaba para crear hogueras y ejercer violencia extrema a las mujeres acusadas de brujería, explica Few.
Las mujeres eran los principales objetivos de la Inquisición. Particularmente porque españolas, indígenas y esclavas africanas rompían las barreras de castas, especialmente, en la cocina.
Esta convivencia dio paso a que ellas mezclaran su conocimiento en los mercados: cocina y recetas se intercambiaban para hacer curas caseras y consejos que mantuvieron vivo el conocimiento tradicional.
Muchos de estos remedios se centraban en el chocolate. Al ser la bebida diaria elaborada y servida por mujeres, este alimento empezó provocar miedo entre los hombres, que temían a ser hechizados con un brebaje.
Con el paso de los años, esta creencia fue perdiendo fuerza y el chocolate comenzó a ser visto como un alimento común y corriente que no representaba ninguna amenaza.
En el fondo, la represión de la Inquisición contra la brujería, las plantas medicinales o incluso, la astrología, fueron parte de una colonización que buscaba eliminar las prácticas espirituales indígenas y africanas de la sociedad colonial.
Gracias a investigadoras como Few y a mujeres que continúan transmitiendo la medicina tradicional hasta hoy, es que la historia de Melchora de los Reyes, seguirá presente.
Los españoles pueden haber colonizado un hemisferio entero, pero nunca derrotaron la magia y el conocimiento ancestral de las mujeres.
Y tú ¿conocías la historia de esta deliciosa bebida? Cuéntanos en los comentarios.
Fuente:Vix.com
Soy bruja, porque me encanta
ResponderEliminar