No quiero ver de nuevo
tristes tus ojos
color noche, mi niña.

Debes entender.
No fueron diseñados
solo para llorar,
su función es brillar
al compás de la luna.

Así que, por favor,
seca esas lágrimas.
No deben estar ahí:
en tus bonitos ojos
color noche.

— Manuel Ignacio.

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