¡Tonta, él no te quería!



¡Tonta!!! Porque te ilusionaste de sus palabras frías.
¡Torpe!! Él sólo se distraía jugando al don Juan, al todas mías.
Sólo fuiste una más en su colección de trofeos, en la galería de su vitrina.

Y tú tan tonta todo le creías, pensabas que él contigo se quedaría,
lo dijo es cierto, que siempre te amaría y ahí vas tú de tonta ilusionada de sus palabras vacías.
Le diste todo, te entregaste por completo, como siempre, sabiendo que te destruiría.

¡Tonta!!! Eso muy bien ya lo sabias, en su mirada tenía la advertencia de "no entregarse" porque la cavidad de su corazón estaba vacía, tonta porque no te fijaste bien ese día.
Mírate ahora llorando una vez más con el corazón desangrando por la profunda herida,
tonta!!! Permíteme que me ría, te lo advertí, pero tu terquedad no me oía.

Ahora me tocará a mi ser quien te consuele al verte tan desvalida,
¡tonta!!! Yo que culpa tengo de que me estés partiendo por caprichosa si esto ya lo sabías.
Tonta, ven y dame un abrazo, llora en mi regazo que me duele tu agonía.
Tonta ¡no me hagas esto! no desfallezcas te lo advierto, mucho que vivir nos queda todavía.

¡Tonta! tu corazón está triste, pero sabes que pronto habrá días felices si te recuperas de esta herida, ¡tonta!!! Vamos que la vida sigue, algún día lo pagará con creces,
sabes que tus lágrimas no merece, limpia tu cara mi tonta, hay que seguir la vida.

Tonta ya no sufras que me duele tu agonía, mi tonta alma herida.

Autor desconocido

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